fuiste tormenta con relámpagos
tu rayo incendió mi casa, pero primero mi corazón
me partió
fuiste sacudida como temblor del 85
se me abrieron los cimientos, temblé desde los adentros
lloré en silencio porque tenía junta a las 10
pero lo vi todo
o lo suficiente
para apalearme el corazón, para abrírmelo de en medio
y dejarme salir, por fin
gracias porque aunque morí ese día, o ya estaba muerta y ese día lo noté
ahora siento la vida
libre del moho que eras
de tu diabetes, de tu olor a metformina, de tu sonrisa cruel, de tus pies muertos
nos fuimos al lugar de donde somos
y así estamos mejor
gracias 25 de septiembre, por venir puntual a romperme
te recuerdo diario y anhelo el momento en que vuelvas a ser un día soleado de septiembre normal
pero no, los días festivos de incendio se recuerdan siempre
como debe de ser
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